ORGULLO UNAB | Recién egresado de Enfermería lloró, trabajó sin descanso y sintió el susurro de la muerte

Orgullo Enfermeria Jonathan

Jonathan Llaguel Castillo tiene 26 años y recién egresado en la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello se vio en marzo en medio de la severa pandemia por COVID-19.

El joven santiaguino confiesa que su primera opción no era estudiar enfermería, sino que medicina, pero en el camino sucedieron cosas y se dieron las circunstancias que lo encausaron hacia una sola dirección: La enfermería.

“Al entrar, obvio que fue con miedo e incertidumbre acerca de qué trataría la carrera, pues no tenía un mayor conocimiento de ésta. Al estar cursando y, por lo menos llevar unos semestres, comencé a entender que siempre debí haber estudiado enfermería, pues siempre he estado ligado a la ayuda social y desde una temprana edad me llamaba la atención el cuidar de las persona sin importar quien fuera solo por el hecho de verla mejor. Creo que las personas que estudiamos esta hermosa carrera, comprendemos lo bien que se siente poder cuidar de alguien enfermo y ver su proceso hasta su mejora, es algo tan gratificante que llena el corazón”, destaca.

Orgullo Enfermeria Jonathan

¿Dónde y cuál es tu labor actualmente?
Me encuentro en mi segundo trabajo y solo llevo un par de semanas en el CECOSF María Salas de Curacaví. Hasta hace dos semanas, me encontraba en el CESFAM Huamachuco de Renca. Mi actual labor es realizar todos los controles sanos correspondientes a enfermería y estar a cargo de tratamiento donde se realizan la toma de muestras, curaciones y urgencias que puedan llegar.

¿Qué han significado en lo personal y profesional estos meses de pandemia en tu vida?
En lo personal, ha significado un cambio de mentalidad y madurez gigantesco, pues se valoran de otra manera las cosas y comprendes la importancia de otras que antes parecían no serlo. En lo profesional, ha sido aún mayor, solo llevaba tres meses egresados y me llamaron para trabajar un 16 de marzo y desde ahí no paré hasta hace un mes aproximadamente. Entonces, todo lo que he crecido profesionalmente ha sido exponencial y algo que claramente no esperaba que fuera tan rápido. Con la pandemia cambio mucho mi estilo de vida, en cuanto al autocuidado y el tipo de cosas que realizar en casa, desde comenzar a hacer zumba y ejercicio, por ejemplo.

“Sí lloré, pero fue porque, como a muchos, me tocó vivir la situación desde el otro lado: familiares que murieron por COVID-19, y que mi pareja también se contagió. Claramente, viví el miedo de que se complicara y quedará hospitalizada, era algo que veía todos los días con pacientes, jóvenes, adultos y adultos mayores, además que era angustiante no saber que más poder hacer, tanto por nuestros propios familiares, así como con nuestros pacientes”.

Recién egresado, ¿Cómo fue enfrentarse a una pandemia? ¿Tenías las herramientas?
Enfrentarse a una pandemia (risas). Jamás pensé que viviría una pandemia recién egresado. ¿Quién lo esperaría, en verdad? Ha sido duro porque no fue enfrentarme, seguimos enfrentando esta pandemia y sí, tengo las herramientas básicas, tengo el conocimiento adecuado para poder enfrentar estas situaciones, pero todo fue puliéndose en el camino con el equipo COVID-19 que se formó en el CESFAM Huamachuco, ahí es donde ocurrió todo. Lo importante fue enfrentar esto junto a un equipo multidisciplinario de profesionales, porque solo jamás hubiera podido hacerlo, todo está en los equipos y como estos se cohesionan.

¿Recuerdas algún momento crítico que tuviste que enfrentar?
Recuerdo varios. Por mucho tiempo trabajamos sin descanso alguno, pues muchos pensaban que APS (Atención Primaria de Salud) no se encontraba realizando casi ninguna prestación y era todo lo contrario. Se tuvieron que formar equipos multidisciplinarios de enfermeros, kinesiólogos, TENS y médicos para la parte clínica y asistencial en domicilio de pacientes leves y moderados con COVID-19 positivo. Además de estos equipos asistenciales, teníamos psicólogos, asistentes sociales, matronas y personal administrativo para poder solventar todo lo complicado que fue el momento peak. El momento más crítico que tuvimos fue cuando nos encontrábamos con turnos de 23 días, trabajando por 5 días libres, y con una cantidad de visitas diarias increíbles. Tengo el recuerdo que cerca del día 20 nos encontrábamos con el Equipo 4 COVID-19, formado por el Doctor Víctor Viloria G., El Kinesiólogo Andrés Huberman y yo como enfermero, estábamos en nuestra ruta diaria de pacientes moderados cuando instantáneamente nos llamaron tres familiares de pacientes distintos que referían encontrarse cansados, con dificultad para respirar y como ya muchos contaban con saturometro en sus casas nos decían que saturaba cerca de 70%, es decir, estaban descompensados. Aquí viene el problema, ¿cómo priorizar a donde ir primero? (los otros equipos también se encontraban en sus rutas). Así que decidimos ir al que estaba más cerca, al primer paciente que llegamos efectivamente se encontraba saturando 68% – 70%, el kinesiólogo y yo decidimos posicionarlo en decúbito supino a ver si remontaba en algo su saturación y lo máximo que lograba eran 79%,  mientras el doctor llamaba rápidamente a la ambulancia del SAR de Renca. En eso el doctor se quedó atendiendo al paciente, el Kinesiólogo y yo acudimos a los otros dos domicilios rápidamente para lograr compensar a los pacientes. De esta manera, logramos descongestionar las urgencias que ya se encontraban colapsadas, esa era una de las cosas por las que me levantaba para ir a trabajar. Me decía: “Somos APS y de nosotros depende que tanto podemos descongestionar las urgencias el SAR y prevenir que los pacientes queden hospitalizados”. Todo la atención que realizamos en domicilio, el descongestionar las urgencias, disminuir en cierto punto la mortalidad de los pacientes y demostrar que el sistema de APS es igual de importante y relevante. En resumen, en el CESFAM se formaron buenos equipos, contábamos con el programa “Centinela de Renca”  y todos sabíamos que nuestra mayor labor era acudir lo antes posible a atender las necesidades de los pacientes con COVID-19.

Orgullo Enfermeria Jonathan

¿Lloraste en algún instante en este tiempo?
Sí lloré, pero fue porque, como a muchos, me tocó vivir la situación desde el otro lado: familiares que murieron por COVID-19, y que mi pareja también se contagió. Claramente, viví el miedo de que se complicara y quedará hospitalizada, era algo que veía todos los días con pacientes, jóvenes, adultos y adultos mayores, además que era angustiante no saber que más poder hacer, tanto por nuestros propios familiares, así como con nuestros pacientes. Algo que me reconfortaba era que yo confiaba en los profesionales que se encontraban en otros centros realizando atención, pues esta pandemia nos afectó a todos en cierto punto.

¿Crees que Chile ya está saliendo de la pandemia?
Claramente no, solo ha disminuido la tasa de positividad y los contagios, lo que genera que la población en general se relaje y en cierto momento ocurra otra ola de contagios nuevamente. Hasta el 3 de dieciembre eran 1507, varias comunas descendieron en el plan “paso a paso”, entre esas Curacaví, donde me encuentro actualmente trabajando y nada nos indica que esta situación vaya a mejorar pronto. Por eso debemos seguir cuidándonos y cumpliendo las medidas sanitarias.

¿Qué piensas de una posible nueva ola de la pandemia?
Esperemos que no suceda. Esperaría que la gente haya comprendido lo difícil que es llevar estas situaciones. Y por último espero encontrarme trabajando donde sea, pero que pueda ayudar y aportar todo lo posible en el cuidado de los pacientes.

¿Volverías a estudiar Enfermería?
Por supuesto, amo lo que hago y lo haría siempre.

¿Cómo cambió tu vida y visión de las cosas esta pandemia?
Mi vida cambio en varios aspectos, partiendo porque me fui a vivir con mi pareja eso ya es un cambio enorme. También considero que nos cambió la manera de vivir el día a día, como dije antes, uno le tomo mayor importancia a las cosas, a los momentos que se generan con los tuyos, a disfrutar lo que tienes y al compartir con tu familia o amigos, ya sea por zoom o con una llamada.

¿Tres deseos en lo personal y profesional que te gustaría cumplir?
Deseos personales: Seguir mejorando como persona, seguir perfeccionándome y con trabajo durante mucho tiempo. En lo profesional,  crecer en conocimientos y experiencias para que me puedan seguir generando las competencias necesarias para afrontar cualquier situación que se presente; que la Atención Primaria de Salud (APS) sea más valorada y se inyecten más recursos monetarios; y que todos los profesionales que se encuentren sin trabajo, encuentren un lugar para trabajar y de esta manera poder aportar, todos quieren ayudar en algo, todos queremos aportar en el cuidado de las personas.

Jonathan Llaguel Castillo, egresado en la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello, habla de su experiencia frente al COVID-19.

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Jonathan Llaguel Castillo jamás pensó que, recién egresado, se enfrentaría a una de las peores pandemias que ha afectado a la humanidad. A sus 26 años, este enfermero, titulado en la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello, lloró, trabajó sin descanso, sintió el susurro de la muerte y creció en lo profesional y personal. Esta es su historia.  
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